Ruta Kinky

Es mi última travesía hacia San Juan de Miraflores en la R-28. Voy escuchando la discografía de Kinky, mientras me dirijo hacia el paradero “Electro”, esperando bajar junto a los últimos sobrevivientes del carro, quienes al igual que yo trabajan pasando la zona financiera. Kinky suena y por ratos siento que suelta frases que se amoldan a la coyuntura.



Si la memoria no me falla, recuerdo haber escuchado por primera vez a la banda mexicana Kinky en el  2003. Era mi último año en la secundaria y después de hacer las tareas corría a mirar en la tele un canal de cable mexicano llamado Telehit. Era mi canal musical preferido, incluso por encima de un ya decadente MTV. Recuerdo mucho el video de la canción Soun Tha Mi Primer Amor,  el lunar de Gil Cerezo y las presentaciones en vivo que se transmitían en ciertas ocasiones.

En el 2007, durante mi época universitaria, vi un disco de Kinky en uno de los blogs de descarga de música y sin vacilar lo bajé. Luego no supe, ni averigüé más de ellos hasta hace poco tiempo que encontré un blog mexicano de descargas de discografías que me reunió nuevamente con su música.   

La discografía de Kinky me acompañó en mis últimos días de trayecto a mi reciente trabajo. Mi ruta nunca había sido la Panamericana Sur, y el hecho de tomar un carro directo sin hacer escalas me parecía algo limitante por momentos. Hasta que me di cuenta que lo más conveniente era la ruta directa en vez de tomar el carro en la vía evitamiento. Puedo asegurar que el 80% de las personas que suben a la R-28 son varones. Y a mí casi siempre me tocaba abordar el carro cuando estaba casi lleno, vale decir sin asientos disponibles y con varias personas paradas. Cada vez que iba al paradero yo rogaba mentalmente que el carro llegara vacío, pero contadas veces eso sucedía.

El día final llegó y como paliativo al aburrimiento escuchaba la discografía de Kinky. Sonaba Ejercicio#16: Escuchemos el fondo musical/Seguimos con movimientos de brazos/Ejercicio número 7 posición inicial: ¡firmes!/balanceo de brazos a los costados/segundo tiempo brazos arriba/tercer tiempo brazo al costado y ¡firmes! …¿listos?  Y empezamos. Ese día, al igual que los anteriores, los que no teníamos la suerte de estar sentados, estábamos colgados con los dos brazos arriba, de rato en rato bajando un brazo para descansar.  El panorama se iba armando: personas tratando de subir al carro a pesar de su evidente falta de espacio, “Todos queremos viajar”- grita una señor, “No somos animales”- grita una señora, “¿Qué le pasa señor?”- dice en voz alta una señorita, “Tome un taxi” refunfuñe el cobrador a un señor que quiere subir con un paquete.

Antes de llegar a Puente Nuevo, el cobrador hace su recorrido entre las personas cobrando el pasaje, sabe que más es Más. El tramo entre Chimú y Puente Nuevo fue un tiempo muerto, como un Snapshot, algo que se congeló en el momento. Ayer hubo una “atracadera” del mal, ¿Y hoy qué pudo haber pasado?, ni loca bajo aquí. Tomar el carro en Evitamiento es un pandemonio, pensé. Lentamente pasamos Puente Nuevo y mientras subimos hacia la vía rápida vimos al filo de la pista un hombre tendido sobre el suelo, cubierto con un periódico. Evidentemente había sido atropellado. “Fue hace poquito nomás”- dice un chico que está escuchando RPP en modo altavoz. Se van a dar la vuelta al mundo/el destino es vagabundo/se van volando como búhos a buscar lo más profundo…dice Kinky. Todos se ponen de puntitas, voltean los cuellos como Linda Blair en el exorcista, un chico come un pan, el carro por fin avanza…

Llegamos a Puente Santa Anita y medio carro bajó. O mejor dicho, la mitad de las personas que estaban paradas bajaron. Es momento de emprender la marcha atrás/dale marcha atrás/caminemos a paso lunar. De ahí todo pasó como una película repetida: El peaje, Javier Prado, Primavera, Benavides y Atocongo. No sé qué quiere decir Kinky con You paint everything in colors instead of black and white, pienso mientras me siento en un asiento que un señor ha dejado libre. Mientras voy comiendo una galleta, veo como entramos a San Juan de Miraflores, así de golpe las casas pitucas se mezclan con los cerros arenosos y se siente más frío. Leo un letrero que habla sobre la abominación que significa que un hombre se eche con otro hombre como mujer, veo la cara de Mario Hart promocionando una marca de ladrillos, y veo la estatua blanca de un Cristo con los brazos abiertos a lo lejos. Estamos en Alipio y espero ver la cara del tío de Jaamsa para pararme del asiento y bajar.

Bajo del carro y subo el puente peatonal. Suena The Headphonist: Every little step/every single step becomes a note. Bajo el puente y me parece bizarro caminar, por acaso última vez, sobre esa arena que ensucia mis botines, pasar por un pasaje lleno de polvo para llegar a una avenida en cuyas pistas parecen verse las huellas de Godzilla, y ver a los hombrecitos anaranjados caminando sobre la acera que me dirige a la puerta de rejas por donde cruzaré a "terminar mi contrato”.


*Nota: Las palabras en negrita y subrayadas tienen enlaces a videos de Kinky.